sábado, 19 de abril de 2014

Adiós Gabo

   La profesora de literatura nos había encomendado la tarea de leer Cien años de soledad. Corría la primavera de 1981 en Ponferrada -lo recuerdo muy bien por las ventanas abiertas dando a la entonces nombrada calle del Capitán Losada- y yo jamás había oído hablar de Gabriel García Márquez, mucho menos de una novela con título tan descorazonador. Teníamos tres semanas justas para leer el libro y hacer un informe pormenorizado en cuanto a la trama, pero también sobre el boom de la literatura sudamericana, además de incidir con cierto calado en todo lo referente a ese novísimo término de Realismo mágico. Confieso que la sacudida fue enorme, y apenas había leído unas páginas. Fue algo similar a ver el mar por vez primera, o a la proclamación de una primavera adolescente. Aquello que leía alucinado no se parecía ni por asomo a otras obras. Era de una dimensión tan exuberante cuanto se narraba, de tal envergadura la historia planeada, y con la utilización de un lenguaje tan suculento como exquisito, que no me podía creer que eso también pudiera ser una novela al uso. De tal suerte que, con la emoción del nuevo hallazgo, además de la complejidad de la historia, al cabo de más de cien páginas me di cuenta de estar perdiendo el hilo argumental, y ello a pesar de ir apuntando en papel aparte el nombre y parentesco de cada personaje; así que decidí volver al principio, convencido de poder dominar la emoción que consumía cada espacio de mi cerebro en pos del raciocinio. Logré el propósito de una cierta equidistancia entre mi cabeza y la Novela hasta concluirla, pero desde aquel feliz encuentro el autor colombiano me atrapó para la eternidad. La lectura de los Cien años de soledad se tornó en catorce días de goce inenarrable. Justo un año después, en 1982, recibía el Premio Nobel de Literatura, lo cual venía a confirmar la grandeza y talento brutal del autor de Aracataca, ¿o Macondo?

  Desde entonces la he leído dos o tres veces, y admito no ser muy original al decir que es una de mis tres novelas predilectas. Luego vendría el resto de su obra de ficción, de la cual es destacable El amor en los tiempos del cólera, Crónica de una muerte anunciada, El Coronel no tiene quien le escriba, Los funerales de la Mama Grande, Relato de un náufrago, El General en su laberinto, etc.  En torno a la obra de Gabo se pueden decir muchas cosas, aunque a mí se me ocurre una bien sencilla: es la reencarnación de la literatura en estado puro. Con él se precipita el denominado Boom, abriendo la puerta de las masas a autores de la otra orilla como Vasconcelos, Borges, Cortázar, Bioy Casares, Sábato, Carpentier, Rulfo, Onetti, Vargas Llosa, etc., de tal manera que los de aquí pudimos disfrutar del dominio casi perfecto del castellano por los de allá, en mi modesta opinión lo escriben y expresan mejor que los inventores españoles del castellano.

  Ayer me pedía consejo mi gran amigo Pau -buen lector además de resignado pensador- en cuanto a una obra de Gabo digna de ser leída al margen de Cien años de soledad, Crónica de una muerta anunciada  y El Coronel no tiene quien le escriba. Estuve por sugerirle  Relato de un náufrago e incluso El otoño del Patriarca, pero después de sopesarlo me decanté por Del amor y otros demonios. Editada en 1994, es una novela más bien breve, de fácil lectura, y yo, pese a quien pese, la considero digna de estar entre el ramillete de sus obras cumbre. A través de sus páginas emerge el gran Gabo, un escritor maduro, con menos años por vivir de los vividos, mas con el genio fabulador intacto; con esa inventiva tan personalísima y verosímil que sólo está al alcance de los elegidos. El método utilizado para contar la historia de Sierva María de Todos los Santos es genuino, intransferible; y no obstante parece novedoso prodigio. Si los antecedentes de una niña muerta en un convento "por amor", exhumada tras muchos años de sepultura para reconvertir la antigua iglesia en hotel de lujo puede parecer un hecho insustancial, la intrahistoria de una víctima casi anónima comienza a tener su importancia al descubrir el esqueleto arrastrando una enorme cabellera de 22 metros y 11 centímetros de longitud. A partir de ese instante el genio creador de García Márquez se desborda como agua bendita. Para aquellas personas lectoras que todavía no han tenido la oportunidad de leer algún libro del colombiano y  quieran hacerlo, ésta puede ser una novela adecuada.

  Aquel trabajo de hace la friolera de 33 años me introdujo en el Mundo Gabo. A ti mil gracias por haberme hecho disfrutar como un enano  con tu obra universal. Donde quiera que estés un abrazo eterno. Hasta siempre maestro. 

                               

sábado, 12 de abril de 2014

EVA AL DESNUDO

  Eva Harrington transmuta desde una apariencia ingenua y angelical hasta el autoritarismo rayano en crueldad, convirtiendo su personaje en el paradigma de una fascinante teatralidad. La irrupción de la desconocida al comienzo de la "función", provoca en el ánimo del espectador una corriente afectiva hacia la joven mujer, pues entrevé en ella un desamparo mayúsculo. Me refiero al papel interpretado por Anne Baxter en la prodigiosa película Eva al desnudo de 1950, dirigida por el brillante Joseph L. Mankiewicz, sin dudarlo, la obra cumbre del celuloide en pleno apogeo del Star System sobre el teatro. El film disecciona con el simulado escalpelo de un cirujano, los entresijos, envidias, vanidades, egoísmos y hasta puñaladas traperas que pueden producirse sobre las tablas de un escenario cuando se trata de conquistar la gloria.

  Viene a cuento la película porque, en cierto modo, la política, y mucho más en el tiempo presente, tiene algo de representación teatral o impostura que se acrecienta cuando alguno de los protagonistas ejecuta el papel inadecuado. Es el caso del actual ministro de Justicia. Durante muchos años la imagen del sr. Ruiz Gallardón fue la de un hombre templado, incapaz de perder jamás los estribos, diríamos hoy que centrado -incluso con inclinación al ala izquierda del Partido en opinión de muchos de sus conmilitones; también los simpatizantes socialistas lo calificaban como el rostro amable del PP-; culto y atildado, además de brillante orador. Con ese bagaje y la experiencia inmensa de sus muchos años en política, le sirvieron para convertirse muy joven en presidente de la Comunidad de Madrid y más tarde en alcalde de la Capital, además de pasar a ser serio aspirante a ministro llegado el momento. Bajo su mandato, Madrid pasó a ser la ciudad española más endeudada con diferencia abismal sobre la segunda; no obstante y a pesar de la oposición frontal de la sra. Aguirre, en las últimas legislativas no sólo fue en la lista electoral consiguiendo el escaño, sino que el sr. Rajoy le encomendó la cartera de Justicia. El antiguo fiscal de carrera ha logrado desde entonces o pretende, darle un vuelvo a la manera de entenderla/encauzarla. Bajo mi punto de vista, con la implementación de las tasas judiciales ha roto con el principio de igualdad. La Constitución dice en su artículo 119: <<La justicia será gratuita cuando así lo disponga la ley y, en todo caso, respecto de quienes acrediten insuficiencia de recursos para litigar>>, con lo cual me temo que se deje de ser cuidadoso con las personas más míseras. También está inmerso en la privatización del Registro Civil, además de pretender que en venideros asuntos de calado, sea un triunvirato de jueces el que dilucide sobre el delito; así que, en supuestos de tanta envergadura como los actuales de los EREs o Gürtel, serían tres los individuos que decidirían. ¿Pretende con ello agilizar la instrucción y posterior toma de decisiones, o por el contrario entorpecer la acción de la justicia en el preciso momento de romperse la unanimidad? Con tan solo unos 4500 jueces en España -uno de los países que más litiga de la UE, sino el que más-, me parece una irresponsabilidad ocupar a tres en un mismo asunto. En todo caso habría que aumentar significativamente la plantilla de jueces y facilitarle todos los medios indispensables. No es de recibo, por poner un ejemplo, que el el sr. Ruz se ocupe del enrevesado caso Gürtel/papeles Bárcenas -en torno a unos 60.000 folios de sumario de los que 17.000 ya no están bajo secreto-, y a un tiempo se "distraiga" en otros casos de enjundia. En mi modesta opinión debería ocuparse en exclusividad del primero.

  Sin embargo, por lo que sin duda puede pasar a la historia de la infamia, es por la modificación en torno a la Justicia Universal. En estos últimos días hemos asistido al espectáculo de la puesta en libertad de 16 narcos por parte de los jueces sr. Andreu y sr. Gómez Bermúdez debido al vacío legal imperante tras la reforma. Es llamativa la hipocresía generalizada -me incluyo-, pues nos rasgamos las vestiduras al ver a muchos etarras o criminales fuera de prisión una vez cumplida la condena tras abolirse la doctrina Parot a instancias del Tribunal de Estrasburgo, y sin embargo no nos inmutamos al ver salir a la calle a individuos sin alma y que mercadean con la salud de miles y miles de personas, y en muchos casos habiendo pasado poco tiempo bajo rejas. Yo exijo a ciertos medios, particularmente de la prensa escrita y que están en el ánimo de todos, tanta combatividad como en su momento expusieron con los etarras puestos en libertad y que denuncien sin ambages las excarcelaciones de narcos, genocidas y demás calaña, evitando el sonrojo del silencio cómplice con el mando para no incomodar al poder económico. Como dice el enunciado, la Justicia debe ser Universal, por encima de límites geográficos o banderas.

  Al final de la película, la ya encumbrada Eva Harrington recibe a una meritoria que le cuenta su vida. Ocupada en otras sutilezas, Eva no se percata de que la aspirante está a punto de repetir la historia que ella había protagonizado antes. Como a Eva, al sr. Ruiz Gallardón, preocupado por estar a bien con el sr. Rajoy y con las autoridades chinas -no olvidemos que ésta es una medida meramente política para obviar la masacre en el Tibet ordenada desde Pekín--, le pueden meter muchos goles por la escuadra en forma de excarcelados a mansalva mientras mira con disimulo para otro lado. Y es que no se puede obviar: el Ministro -ya lo decía su padre hace varios lustros a afirmaciones de un periodista que lo tildaba de conservador, replicándole don José María que: <<para hombre de derechas mi hijo Alberto>>- que en su juventud pudo pasar por un político con cierta conciencia social, es hoy un neoliberal como la copa de un pino.


                   

jueves, 3 de abril de 2014

Bierzo, Ramón, Maragatería.

Hace 10 años publicaba esta reseña sobre el libro de Ramón González Alegre, El Bierzo y la Maragatería. González Alegre, que nació en Villafranca, se mudó muy pronto a tierras galaicas. En 1968 fallecía en Vigo, la ciudad donde más tiempo pasó. Es, qué duda cabe, el escritor menos conocido entre sus paisanos nacido durante el Siglo XX.



 He tenido la oportunidad de leer Viaje al Bierzo Bajo y Memoria de un viaje a la Maragatería, ambos, libros de viajes inconclusos, publicados el pasado año por el Instituto de Estudios Bercianos al alimón con el Centro de Estudios Astorganos "Marcelo Macías". Ramón González Alegre -el villafranquino enjuto y alto, de sentimiento religioso legítimo, que no beato, de profundas convicciones sociales, conocido, y a un tiempo desconocida su obra para la mayoría de sus paisanos, además de morador constante en Vigo a lo largo de sus últimos 19 años de vida- no pudo acabar ninguno al fallecer a los 48, tras una prolongada enfermedad que día a día le iba debilitando. A pesar de la pena por no poderlos disfrutar como él hubiera querido, es decir: cumplidos en la totalidad de trayectos y lugares proyectados, Ramón nos deja al margen el legado de una extensa obra que abarca desde el género narrativo (novela, relatos), teatro, pasando por la poesía (también fue director de la revista Alba), libros de viaje, periodístico, hasta el ensayo y otros de difícil clasificación, amén de conferenciante impenitente, siendo aún hoy el escritor leonés con más obra publicada ciñéndonos a la edad de 48 años o menos.



  A través de las pocas paginas, 118 incluyendo el brillante y esclarecedor Prólogo de Vicente Fernández -el poeta que proclamara a la Alameda de Villafranca, Jardín del Mundo y albergue de los ruiseñores-, bosqueja, o mejor, pregona al otro Ramón, el que hace el camino de retorno a la madre tierra. Ramón se vuelve más humano si cabe, y presintiendo la irremisible ausencia terrenal, intuyendo el fin, acaba abrazando por completo la causa de los más miserables, una comuníon en toda regla. Ya no es aquel poeta que cantaba con la inspiración y placidez de la dicha -a pesar de que alguna pincelada de lirismo narrativo se deslice entre las hojas, inevitable en un espíritu perseguido por los versos-, sino un hombre sencillo con la necesidad de disolverse entre aquellas gentes, pero también de denunciar a través de un lenguaje directo y descarnado, la calamitosa vida de los habitantes Burbia arriba; y de la mísera supervivencia en los pueblos más allá del Manzanal. Refiriéndose a los primeros, Ramón escribe, como si fuera en un edicto, que se tomen las medidas indispensables para redimir a los habitantes de Paradaseca y otros lugares próximos -me viene ahora a la memoria esa frase omnipresente del malogrado Gilberto Núñez Ursinos el Bierzo irrdento-, por ser inhumano el vivir en "las casas de palla" o pallozas, revueltos los humanos con las bestias, y sin dieta adecuada y suficiente. <<No puede ser que más de un tercio de la población esté enferma, abunde la gente con bocio, incluso hay algunos "papudos enanos"; menudee el cretinismo y que nadie tenga seguro médico. Por si no fuera suficiente, las vías de comunicación son tercermundistas, algo que se hace patente cuando la mayoría de vecinos no han viajado jamás hasta Villafranca>>, viene a decir.



  El viaje por tierras bercianas lo realiza en 1967 y 1968 -año de su muerte-, si bien sólo deja constancia escrita del primero, ideado para la visita a más localidades ancaresas y que se verá obligado a interrumpir en Paradaseca debido a la salud precaria, la cual se debe resentir más aún por el empeño de hacerlo a pie. El del año siguiente lo hace en Land Rover, pero ya no tiene fuerzas ni tiempo para transcribirlo. El otro Ramón de Villafranca, Carnicer, había publicado tres años antes, Donde las Hurdes se llaman Cabrera, un libro desasosegante y que dejaba al descubierto las penurias de los cabreireses en aquellos años del "desarrollismo" y la emigración, a la postre una obra que le supuso variados quebraderos de cabeza teniendo en cuenta el poder vergonzante de la Censura. Su tocayo, con idéntico compromiso y compasión por los desamparados, se percata de que no hace falta alejarse tanto de Villafranca, pues a la vuelta de la esquina, 12,5 Km., está el fin del mundo, es decir: el yugo de la miseria, del analfabetismo y de la injusticia social. Era la Paradaseca de aquellos años, hermosa y cruel a un tiempo.



  A la Maragatería se refiere en un tono más plano en consonancia con el terreno que pisa, tal vez menos enojoso de leer el lector; pero el sonsonete, ese de la pobreza, del terreno agostado o de la emigración, de los arrieros en riesgo de extinguirse y de la tierra sin futuro, suena igual de quejumbroso.



  Ciertamente es un privilegio su lectura, un grato acierto por parte de ambas asociaciones culturales la publicación de este testimonio escalofriante hecho libro -su publicación para ABC en cuatro entregas, fue vetada por la Censura del Régimen y/o por la propia del Diario-, un libro que nos debiera provocar una reflexión en cuanto a aquellos tiempos siniestros de hace menos de medio siglo, tiempos -al menos para una parte importante de españoles- aciagos si se contraponen a los actuales, a pesar de los pesares y de la crisis. Por ello, no estaría de más su lectura, y al finalizarla, preguntarnos con alguna asiduidad por nuestros ancestros, teniendo presente de dónde venimos.




                                                                       


                






viernes, 28 de marzo de 2014

REPUGNANTE

  Tras casi una semana de las Marchas de la Dignidad, todavía colean las consecuencias de las multitudinarias manifestaciones que confluyeron en Madrid. A casi siete días de aquello, en la prensa escrita, radios y televisiones, se sigue analizando pormenorizadamente la actuación de unos bárbaros y la intervención/abstención de las fuerzas de seguridad. Antes de seguir quiero dejar muy claro que, la visión de unos energúmenos arremetiendo y acorralando sin piedad a un reducido grupo de policías, me provoca tanta repugnancia como en su momento la lamentable intervención de hace unas semanas en Ceuta con lo de las dichosas devoluciones en caliente -mucho mejor las devoluciones en frío, digo yo-. La minoría de descerebrados que irrumpe habitualmente con cada manifestación debería saber -¿o sí lo sabe?- que con su actuación salvaje acaba, si no deslegitimando, al menos distorsionando la dimensión y empuje democrático de la mayoría de participantes. Pero somos el resto de la sociedad quienes debemos de valorar con ecuanimidad quiénes son los buenos y quiénes los malos. Según la Policía, los malos eran en torno a mil. Eso quiere decir que en un paréntesis entre los 350.000 asistentes, según el propio Cuerpo, y el millón y medio en valoración de los convocantes, el millar de energúmenos vendría a suponer el 0,285% ó 0,066% de los manifestantes.

  Dicho esto, con las controvertidas Marchas de la Dignidad se pueden sacar algunas conclusiones. Así, a bote pronto, se me ocurre que el Ministerio de Interior, o su ministro, para ser más exacto, parece desbordado por los acontecimientos presentes. Puedo entender algún error puntual, pues todas las personas incluyendo a los políticos, las tenemos, también yo, faltaría más. No obstante, cuando esas anomalías se convierten en cotidianas, es que la persona con la responsabilidad no está capacitada para una tarea ardua e ingrata muchas veces, como es la de seguridad. El sr. Jorge Fernández ya hubiera cesado o dimitido en otro país con más pedigrí democrático. El Ministerio no carbura y me inclino a pensar que es el chófer quien no atina con la dirección. A la lamentable falta de coordinación por parte de los mandos policiales se añade ahora el informe demoledor del CGPJ que hace trastabillar la cacareada Ley de Seguridad Ciudadana por colisionar con nuestra Carta Magna. Me pregunto si los muchos asesores del Ministerio habrán leído alguna vez la Constitución, o, ¿es intencionado el modo de proceder para que a partir de unos máximos vayamos viendo los ciudadanos la aparente ductilidad del Gobierno que se amolda a otras consideraciones?

  Otra conclusión más sangrante viene al hilo de las declaraciones de la sra. Botella. La Alcaldesa plantea que las manifestaciones se lleven fuera del centro de Madrid. A lo mejor lo que pretende es que las venideras se queden entre Pinto y Valdemoro. Pero ¿cómo se puede hacer esa aseveración? Con ese argumento ya me imagino a mis paisanos de Villafranca manifestándose por la defensa del río Burbia en Turón, por decir un lugar alejado de la capital del Principado. Los villafranquinos se manifestaron entonces por las calles de Oviedo, además de transitar frente a la sede de la Confederación Hidrográfica para evitar algo tan injusto, y gracias a su movilización mayoritaria se logró. La sra. Botella debería de saber que Madrid es la capital de España, por tanto, la ciudad que acoge la mayoría de sedes institucionales o empresariales; y las primeras, mayoritariamente, se sitúan en el centro, por lo cual sería un disparate que las masas discurrieran por la Casa de Campo o se fueran a Chinchón. En cuanto al coste elevado que supone la presencia masiva de ciudadanos en concentraciones, debería estar al corriente de que el resto de ciudadanos de provincias contribuimos con los impuestos al mantenimiento de todos sus servicios por ser Villa y Corte. Lo del manifestódromo ya me parece de aurora boreal.

  Por último -y vuelvo a tocar el negocio ministerial-, decir que me parece preocupante y desconcierta el errático proceder de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de un tiempo a esta parte, o mejor cabría decir de sus mandos. Después del espectáculo de, cuando menos dos operaciones fallidas parcialmente contra colaboradores o miembros de ETA, por precipitarse anunciando operaciones desde el propio Ministerio, -para reirse del caso Faisán-; tras las ocurrencias expuestas en múltiples declaraciones por su titular, incapaz de tomar una sola medida encaminada al cese de quienes dan las órdenes, sino del propio sr. Cosidó -se ha procedido al cambio de destino de algunos mandos tras la desgracia de Ceuta, lo que demuestra cuando menos negligencia en las órdenes-; despues de que, desde la misma UE se haya denunciado el uso inhumano de las concertinas, algo que demuestra su ineficiencia ante la fuerza imparable del hambre u otras miserías; con el varapalo a instancias del gobierno de la judicatura a su contrarreforma de seguridad ciudadana, resulta que las fuerzas de seguridad se extralimitan en sus funciones en Ceuta -aclarar cuando hablamos de la Guardia Civil que no se condena al Cuerpo, sino a los mandos ceutís; eso deberíamos tenerlo siempre presente-, y dias despúes, más de 1.500 agentes dejan en la estacada a un grupito de veinte de sus compañeros porque los mandos no dan la orden de auxilio. ¿Los mandos son torpes, faltan medios, hay demasiados recortes o es que quien rige la seguridad del país no está a la altura de las circunstancias? Lo que ya no tiene un pase es que en algunos medios televisivos se hayan insertado imágenes que corresponden a otros momentos, como ese donde se ve lanzar una señal de tráfico, jabalina o una muleta -ahora no recuerdo- a los policías. Vamos, como en la época del celebérrimo Cojo Manteca.

  Reitero: mi más enérgica repulsa por el comportamiento vandálico de una minoría que no representa a la sociedad española. Y reconocer que la ciudadanía está viva, preocupada y muy molesta por cuanto viene sucediendo. Algunos políticos en el poder se quedan tan panchos al decir que 350.000 ó 1.500.000 de personas es una representación irrelevante comparada con los otros 46.000.000 que no se manifiestan. Yo y otros muchos no nos manifestamos por motivos laborales, falta de dinero, etc., pero estamos de acuerdo con sus reivindicaciones. Es como si ahora dijera que, como el sr. Suárez, q.e.p.d. sólo fue despedido por algo más de 30.000 individuos en la capilla ardiente y por otros miles de madrileños que se lanzaron a las calles para tributarle el último adiós, el resto de españoles que no hicieron acto de presencia, por obvias razones coyunturales, no guardaran al primer presidente tras la restauración democrática, cuando menos, el respeto, sino admiración de una mayoría.

sábado, 22 de marzo de 2014

ASÍ NO

  Hoy confluyen en Madrid las Marchas de la Dignidad que unas semanas antes partieron desde distintos lugares de España. El lema: "pan, trabajo y techo", parece retrotraernos a una época ya vivida, que parecía superada con la llegada de la democracia. Pero a la vista de los acontecimientos, como si de una moda cíclica a lo Prêt-á-porter se tratara, parece que vuelven las desusadas y por otra parte justas reclamaciones. Los manifestantes y otros muchos que apoyan sin hacer acto de presencia, aluden a la dejación notoria del actual gobierno popular que se desentiende de los ciudadanos -especialmente los más desfavorecidos- para volcarse exclusivamente en ese extraño ente de los mercardos y la macroeconomía, quienes ciertamente rigen los destinos interplanetarios con la inestimable colaboración de la Troika, es decir: FMI, UE y Banco Central Europeo. Tras leer el manifiesto que justifica un cabreo creciente, admito que hay puntos con los que discrepo, aunque en el fondo, digamos que la ética y el sentido común subyacen de modo abrumador, haciéndose doloroso si vuelvo la vista atrás tan solo unos años antes. El estallido social no sé si está ahí, a la vuelta de la esquina, o se ha larvado para eclosionar con mayor virulencia cuando menos lo presumamos. De lo que no me cabe la menor duda es de la existencia de un desencanto social que, canalizado a través de algún individuo, asociación o grupo engañoso, puede hacer que salte por los aires el clima de convivencia de estas últimas décadas. Los manifestantes dicen que así no se puede gobernar, que no se puede dar la espalda a los ciudadanos de una manera tan intencionada. Que así no se puede hacer patria.

  Tal vez algunas razones puedan tildarse como demagógicas, también otras que voy a exponer a continuación se puedan calificar así; no obstante, hago mías aquellas lejanas palabras de Marguerite Duras: <<No se puede llevar a cabo el trabajo y a la vez no juzgarlo>>.

  - El Gobierno crea las tasas judiciales, de manera que tener justicia será mucho más complicado para aquellas personas con escasos o nulos recursos económicos. También va a privatizar el Registro Civil, que pasará a manos de los registradores de la propiedad. Si uno tiene tropecientos churumbeles o le da por el casorio media docena de veces, deberá acoquinar por cada registro, también los más menesterosos. Y digo yo, ya puestos, ¿por qué no traspasar el Registro a los notarios, o mejor, secretarios de ayuntamiento, que imagino pondrían precios más módicos? Eso sólo lo sabe el sr. Rajoy.

  - El Gobierno acuerda becar a estudiantes con una media de 6,5. Así rompe con el principio de igualdad. Digo yo, ¿y a los hijos adinerados se les permitirá estudiar con un 5,5? Si esto es como pienso, será injusto que un chico de posibles estudie con 5,5, y otro sin dinero suficiente no lo pueda hacer al quedarse en el 6,4. También acuerda subir las tasas universitarias a lo bestia, por tanto, más de un buen estudiante deberá renunciar a altas pretensiones, mientras algún hijo de papá, tal vez más torpe, concluirá la carrera antes o después. Volvemos a los tiempos pretéritos, cuando la Universidad era coto vedado. Pero no satisfecho con esta especie de contrarreforma que cuando menos distorsiona la idea de Constitución, aprueba sin consenso una reforma educativa que tiene los días contados a tenor del pacto suscrito entre todas las fuerzas de la oposición a excepción de una, para derogarla cuando proceda, salvo que el PP revalide la mayoría absoluta.

  - El Gobierno promueve una Ley de Seguridad que pretende acallar a las voces discordantes, constriñendo sus movimientos u acciones en la calle; y no del todo conforme con meter multas estratosféricas a todo aquello que se menee más de la cuenta, da poder a los guardias jurados en detrimento de las fuerzas de orden público, ¿reducción a la vista de policías y guardias civiles como en la etapa de gobierno del sr. Aznar?

  - El Gobierno pretende aprobar una ley de transparencia y contra la corrupción que es una mera proclama de buenas intenciones. No hay más que ver esa otra que autoriza a hacer caso omiso de la Justicia Universal, y sólo para no incomodar a los chinos, los nuevos ricos -siempre aparece en medio el dinero-, que refuta a aquélla. Como también lo desmiente el hecho insólito del registro en la sede central del PP durante más de 14 horas por no haber atendido a los requerimientos insistentes del sr. Ruz demandando documentación. O ese otro de hace una semana o poco más en relación a los vídeos cocinados previamente en una edición edulcorada sobre la tragedia ceutí.

  - Y es que el gobierno del PP, como también hicieran otros que le precedieron -los del sr. González o el sr. Aznar, por ejemplo- miente con una machacona y particular naturalidad, hasta empequeñecerlos, pues ha hecho de la falsedad y/o medias verdades algo consustancial a la tarea de gobierno. Es con diferencia abismal el campeón del fingimiento. Sin ir más lejos, cuando lo de la herencia recibida no estaba en su cabeza, en pleno debate televisivo por la presidencia del gobierno, el aspirante sr. Rajoy hablaba de insidias cuando el otro aspirante, el sr. Rubalcaba, le advertía de lo que iba a hacer con la sanidad si ganaba: privatizaciones, recortes de personal, copagos, etc. También de su modelo impositivo en entredicho, pues a pesar de negarlo no lo aclaraba, y sabía -aunque disimulara- que el déficit para ese año se iba a ir al menos al 8% -en petit comité lo admitían-, debido sustancialmente al desvío presupuestario de las comunidades autónomas, la mayoría gobernada por ellos mismos. Lo cual suponía darle la vuelta a la tortilla de los impuestos. Pero admitirlo, teniendo como tenían las elecciones ganadas, hubiera sido como pegarse un tiro en el pie.

  - No obstante y por encima de todo, el gobierno del sr. Rajoy ha resuelto que sean las clases medias y bajas quienen soporten el mayor peso de las reformas. Con la Laboral ha conseguido algo insólito, y es que muchos asalariados con puesto de trabajo no tengan garantizado el mínimo bienestar de la familia y propio, por faenar a cambio de sueldos reducidos, en precario o a tiempo parcial. El resultado es la disminución de la población activa, de la emigración, como en tiempos del Dictador. O que un tercio de los niños no disponga de una alimentación adecuada. Que el 28% de la población esté en riesgo de pobreza o la padezca. El Gobierno vuelve a faltar a la verdad cuando afirma que se reduce el paro, pues ello es fruto de la mencionada emigración, de los desocupados que ya no se apuntan a las listas y de los muchos puestos de trabajo creados a tiempo parcial en detrimento de los a tiempo completo. Y no conformes con los estragos de la reforma laboral, ahora proponen tarifa plana de 100€ a la Seg. Soc. para nuevas contrataciones, sin decirnos que la empresa contratadora puede haber echado antes a un fijo con otra tarija más alta. Hecha la ley, hecha la trampa. Para más guasa, la OCDE advierte que España es el país donde más ha crecido la desigualdad desde el inicio de la crisis. Ver para creer.

  - Por si no fueran suficientes los motivos para el enojo generalizado, el Gobierno pretende acometer una reforma de la Administración que en lo concerniente a las Adm. Locales quiere suprimir las juntas vecinales, pedanías o concejos, con lo que las gentes rurales se verán perjudicadas y hasta es posible que despojadas de los terrenos comunales con riqueza arborícola, que bien podrían caer en manos más poderosas sino son directamente privatizados por los Ayuntamientos de turno; porque -mil perdones por la digresión- tras la sanidad, educación, pensiones, dependencia, etc. -si pueden y se les deja, las acometerán, pasito a pasito, sin que se aprecie-, pueden venir la del agua, el aire, y hasta la del mismo Gobierno. Quién sabe, por ahí dicen si están buscando con ahínco un patrocinador que cargue con los gastos de los actos públicos o de las ruedas de prensa posteriores a los Consejos de Ministros. Como decía mi gran amigo Dino, Q.E.P.D., para referirse a alguien delgado en extremo, yo también pienso que al Estado lo pueden dejar como la radiografía de un silbido, o como decía el conspicuo sr. Guerra, a España no la va a conocer ni la madre que la parió. Sin embargo, no parecen decididos a impulsar una readaptación o eliminación del Senado y las Diputaciones. Por el contrario parecen estar resueltos a eliminar más funcionarios. Es otra de las muchas patrañas que nos han contado, la de los funcionarios a patadas, cuando la realidad dice que España, a pesar de sus 17 autonomías y más de 8000 ayuntamientos, está por debajo de la media por habitantes de los países de la UE. Por poner un ejemplo esclarecedor, nuestro país tiene en torno a 4500 jueces, siendo una de las naciones donde más se litiga; después se dice alegremente que la justicia es lenta. Faltan secretarios judiciales, médicos, enfermeras, maestros, profesores y muchos, muchísimos inspectores de hacienda. España es uno de los países con más fraude fiscal de la UE. Algunos expertos dicen que de emerger toda la economía sumergida (entre un 25 y un 30% del PIB) hasta hacerla tributar, no haría falta abordar tanto recorte; pero, evidentemente, siempre ha habido escasa voluntad de enfrentarse a tan ardua tarea, ¿por qué será? La reforma debería evitar las duplicidades y burocracias inútiles, y desde luego la reducción significativa de asesores o cargos de confianza. No es de recibo que el sr. Zapatero tuviese 55, que ya está bien, y el sr. Rajoy, a pesar de la crisis supere los 80.

  En fin, que por estas y otras muchas razones que me dejo en el tintero -¿en el tintero?, tiene gracia-, como dicen los manifestantes, así no. Así no vamos bien. Saldremos de la crisis, algún día lo haremos, pero ¡a qué precio! A pesar de discrepancias o incidentes indeseables como los de esta mañana en Perales de Tajuña, mi más profundo compromiso con los manifestantes y con aquellos que padecen los rigores de la austeridad.

martes, 18 de marzo de 2014

¡Feliz Cumpleaños!

  Mi Valencia está de aniversario. El Valencia CF (SAD) -maldigo las últimas iniciales- cumple hoy 95 tacos. El anciano parece sumergido en una senectud difícil de revertir -y eso que sus principales adversarios superan el siglo de existencia, pero por contra parecen mantener una vitalidad fuera de lo corriente- a tenor de los derroteros por los que transita. Al viejo equipo Che apenas le queda resuello, manteniendo las constantes vitales de pura chiripa, y todo gracias a la nefasta gestión de sus últimos cuidadores o presidentes. Si no se remedia pronto, el abuelo puede pasar a mejor vida. Aunque a tenor de cuantas declaraciones e iniciativas se escuchan, parece que hay más de dos empresas o grupos de posibles -naturalmente foráneos-, dispuestos a rascarse el bolsillo para rescatar al enfermo de la UCI y ponerlo en planta para que convalecencia y recuperación sean una realidad, porque, a pesar de todos los achaques, el viejo Valencia atesora una herencia suculenta si se le sabe sacar provecho. Veremos.

  Al Valencia lo parieron tal día como hoy en el legendario bar Torino sito en la calle Barcelonina. Aquella víspera de San José se pusieron los fundamentos para que el recién nacido se hiciera persona de provecho. Comenzó a mamar jugando partidos en su cuna de Algirós. El chaval creció y a los cuatro años dispusieron retirarle la cuna. Adquirieron entonces una cama llamada Mestalla. A través de infinidad de partidos amistosos y del Campeonato Regional, el Valencia terminó acostumbrándose a la nueva cama/casa al tiempo de alcanzar la adolescencia y juventud, esta última interrumpida a consecuencia de la guerra.

  Al finalizar la contienda, un señor llamado don Luis Casanova (su mejor cuidador/el gran presidente) decidió engalanar al mocetón como se merecía y, con su sapiencia eligió para la guardarropía a Eizaguirre, Alvaro, Juan Ramón, Iturraspe; pero sobre todo a la Delantera Eléctrica: Epi, Amadeo, Mundo, Asensi y Gorostiza. Las prendas eran perfectas, así que el veinteañero, apuesto de por sí, con ganas de comerse el mundo, además de seguirle infinidad de valencianistas en sus andaduras frente a otros pretendientes, se puso a ganar los tesoros disputados: tres ligas, dos copas de España, amén de algunos subcampeonatos. Como la casa se le quedaba pequeña para recibir a tanto incondicional seguidor -¿por qué será que los futboleros, salvo excepcionales casos, somos más fieles a un equipo que a la propia mujer, cambiando a ésta por otra y no así al Club-, y ya tenía los treinta cumplidos, don Luis pensó en acondicionar el hogar para que cupiesen 45000 espectadores. Luego se inventaron las competiciones internacionales, así que el maduro de cuarenta se echó unas canitas al aire por Europa y así ganó dos Copas de Ferias, precursoras de las futuras UEFAs. Con 52, cuando muchos de sus aficionados creíamos que el conquistador se había olvidado de cómo era aquello, gana una liga con el sastre Di Stéfano y un vestuario de empaque: Abelardo, Sol, Antón, Jesús Martínez, Claramunt, Paquito o Valdez.

  Tras éxitos y fracasos varios, las altas esferas deportivas del 92 obligan a la mayoría de clubes a transformarse en Sociedades Anónimas Deportivas. Al Valencia como a la mayoría de equipos les vino a ver un tuerto, merced a ese terco empeño, engañoso a todas luces, de que lo privado se gestiona mejor que lo que no lo es. Así, a día de hoy, el panorama es desolador, y sólo los que se salvaron de caer en manos privadas, es decir: Real Madrid, Barcelona, Ath. Bilbao y Osasuna, además de honrosas excepciones, están endeudados hasta las cejas. El primer tutor de lo privado fue el deslenguado sr. Paco Roig, un hombre con tantos pájaros en la cabeza como escaso conocimiento para dirigir al ya veterano Valencia. No satisfecho con destituir en la madrugada de su victoria al entrenador de entonces, desterró para siempre al que con toda seguridad es el último gran presidente de su historia: don Arturo Tuzón. Pero los aficionados tardaron tres años en calar al impostor y le obligaron a renunciar al cargo. En una suerte de espejismo quinquenal llegaron entonces gentes más sensatas como Pedro Cortes y Jaume Ortí que se rodearon de otras importantes como Claudio Ranieri, Héctor Cúper o Rafa Benítez, logrando con el nuevo milenio la reactivación del anciano hasta vivir una segunda juventud (conquista de dos nuevas ligas, dos Copas de España, una Copa de la UEFA, amén de dos subcampeonatos de la Champions League. Tras el lustro de éxitos, cuando el anciano parecía haber resurgido de sus cenizas, y estar bien encauzado a fin de competir por nuevas glorias en los años venideros, como a don Paco no lo querían ver ni en pintura por Mestalla, los mandamases Sr. Camps y Sra. Barberá urdieron el traspaso accionarial a favor del  millonario de la construcción, don Juan Bautista Soler. La opción fue la peor, un terrible error. El hijo del constructor, señor con delirios de grandeza, vanidoso hasta la exasperación y con, no pájaros, sino águilas en la cabeza, se puso a orientar al anciano rejuvenecido, con tan mala pata que terminó agotando los cuartos en prendas muy caras y poco funcionales, además de embarcarse en la contratación de otra casa más lujosa, un nuevo estadio que tras 150 millones de euros de inversión y 5 años de paralización de la obra, es la metáfora más diáfana de lo que ha sido la burbuja inmobiliaria de nuestro país a lo largo de una década. Como consecuencia del despilfarro, al anciano no le quedó otra que desprenderse de sus prendas más preciadas -Albiol, Villa, Silva, Mata, Isco, Jordi Alba, Soldado, etc.-, hasta estar padeciendo de frío, también de inanición.

  Lo digo cuantas veces haga falta: Maldigo el día que al Valencia le obligaron a convertirse en S. A. D., lo que en gran medida explica la decadencia del Club. Pese a todo ¡feliz cumpleaños!, y enhorabuena a todos los valencianistas. A ver si es posible que nuestro Abuelo alcance los cien con una mayor salud, con una salud de hierro. ¡Amunt Valencia!

viernes, 14 de marzo de 2014

OUTSIDE

  No es reciente; concretamente corresponde a 1984, pero sin duda se trata, en mi modesta opinión, de una obra muy recomendable. No es una novela, ¿un libro de artículos periodísticos? A primera vista lo es y como tal se acredita, aunque yo matizaría esa única acepción, atreviéndome a considerarlo también la crónica de una espectadora de lujo. La escritora nacida en Saigón, aunque de sangre y crianza francesas, propone una sucesión de escritos que conforma a grandes rasgos el acontecer de su país tras la finalización de la Gran Guerra. La obra incluye 59 piezas escritas entre 1957 y 1979 que vienen a diseccionar la vida parisina de aquel tiempo, pero también -en menor medida- de otros territorios menos cosmopolitas, incluyendo los rurales. La que fuera militante comunista posteriormente expulsada del partido, pretende con este ramillete de escritos breves, no tanto verter sobre sus lectores la cruda realidad de las clases más desfavorecidas -inmigrantes, vagabundos, madres solteras, delincuentes, etc., sino los grandes conflictos que a primera vista pudieran considerarse exclusivos de las capas más oprimidas, pero vemos que no es así cuando leemos las entrevistas -también las hay- a celebridades del cine, teatro, baile u ópera. Entonces nos podemos dar cuenta de que Marguerite Duras, con su sabio recorrido a través de diversas preguntas y reflexiones -hay bastantes entre cada respuesta del entrevistado- desvela el acontecer vital del más encumbrado lejos de los focos y escenarios.

  A lo largo de sus 288 páginas, la autora de Moderato Contabile o El amante, entre líneas, nos va dando pistas en cuanto a su auténtica personalidad y a la complejidad como ser humano que es. La polifacética Duras: -autora de novelas, teatro, guionista, directora de cine, periodista, además de especie de portavoz de los "outsiders", nunca sopesó la oportunidad de escoger entre sus muchos artículos para publicarlos en un libro como es este Outside, siendo el empeño de la editorial quien obtuvo la aceptación de la autora.

  La parisina de Saigón dice al introducir la obra: <<No hay periodismo sin moral. Todo periodista es un moralista. Es absolutamente inevitable>>. Me pregunto si es esto así hoy día. Viendo algunos escándalos propagados por concretos grupos periodísticos, cadenas de radio o televisión, que apenas les importa la veracidad y ulteriores consecuencias de sus patrañas con tal de ganar dinero a espuertas, me temo que no. Más adelante dice: <<No puede llevar a cabo ese trabajo -el periodista- y a la vez no juzgar lo que ve. Es imposible. En otras palabras, la información objetiva es una añagaza total>>. ¿Es contradictorio cuanto dice? Tal vez, aunque las aseveraciones sí puedan congraciarse.

  Siendo como fue una mujer de izquierdas y comprometida, con preocupación constante por los derechos humanos y civiles de la clase trabajadora, también por la liberación de la mujer, jamás renegó de sus amistades más encumbradas, con una vida contrapuesta a la de sus defendidos. ¿Nueva contradicción? Quizás. No obstante, el título Outside es revelador: fuera, salir fuera, desde el exterior. Ella abandonó la comodidad y abundancia de su casa para entrar en una prisión y entrevistarse con un condenado, o para visitar un barrio marginal y ver como vivían sus moradores, o a observar la desgracia de un inmigrante maltratado por la policía que le impide vender sus flores. 

  <<Es domingo por la mañana, las diez, en el cruce de las calles Jacob y Bonaparte, en el barrio de Saint-Germain-des-Prés, hace diez días. Un joven que viene del mercado de Buci avanza hacia este cruce. Tiene veinte años, viste muy miserablemente, y empuja una carretilla llena de flores...> Prodigio de concisión y de cómo acometer el artículo o crónica. Las flores del argelino, dos páginas, fechado en 1957, da inicio a esta obra. Verdaderamente es interesante su lectura. Yo la estoy disfrutando.

lunes, 10 de marzo de 2014

Bildu, la anomalía

  La ceremonia de la confusión perpetrada en el parlamento navarro en los últimos días y que dio pie a una comisión de investigación, innecesaria a tenor del resultado final, ha puesto de relieve el efecto de distorsión que la coalición soberanista de izquierdas provoca allá donde tiene representación. Por una u otra razón me atrevo a decir que Bildu, pese a quien pese, es hoy grupo decisivo en el devenir político del gobierno foral navarro.

  La sra. Barcina, a la sazón presidenta de Navarra, se vio obligada a admitir una comisión de investigación para aclarar "los trapicheos" en torno a supuestas injerencias de la sra. vicepresidenta Lourdes Goicoechea, que tenían por misión favorecer a empresas asesoradas por ella anteriormente, ante la hacienda autonómica. El asunto, grave y de enjundia, que en otro país con más raigambre y cultura democrática en Europa habría desembocado en la destitución o dimisión de la interfecta una vez confirmada la veracidad del escándalo, provoca en España y particularmente en la Comunidad Foral, daños colaterales difíciles de cuantificar a día de hoy.

  Cuando se pasó de la especulación a la certeza, la sra. Barcina, arrastrada por la crudeza informativa, admitió con la precipitación de la sinceridad la más que probable anticipación de las elecciones. Asimismo, los socialistas navarros se apresuraron a anunciar el ultimátum de los 15 días para que se dieran las explicaciones oportunas si se quería evitar el mal trago de una moción de censura.

  En ese instante de la ceremonia, ambos partidos, PP -digamos que UPN es su marca electoral allí- y PSOE, valoran los pros y contras de elegir un camino u otro, como si se tratase de una partida de ajedrez, llegando los populares a la feliz conclusión de que si el PSN se empeñaba en dar el "salto al vacío" con el único salvoconducto de Bildu, los socialistas pagarían un precio altísimo en venideros comicios, incluyendo los navarros; así que intuyeron que el sr. Rubalcaba intervendría para frenar el órdago de sus correligionarios navarros, algo que podría perjudicar a la mismísima sra. Valenciano en sus aspiraciones europeas. Con el desenlace cantado, UPN ya no tenía la necesidad de adelantar las elecciones, pues la oposición había jugado el peón equivocado, a tenor de la opinión publicada, radiada o televisada.

  Lo más sensato habría sido destituir a la sra. Goicoechea y admitir el error de la Vicepresidenta; pero claro, en torno a la sra. Barcina vuelve a llover sobre mojado, así que lo mejor es la huida hacia adelante aguardando a que escampe el temporal y, cuando toquen elecciones al parlamento navarro, los votantes tal vez se hayan olvidado de su gestión, cuando menos irregular.

  La sr. María Dolores de Cospedad, Secretaria General del PP, ha dicho que hubiera sido una infamia plantear la moción de censura con la ayuda de Bildu. Yo le diría que reparara en el mapa navarro y observara con detalle algunas localidades. En ellas UPN ha podido sacar los correspondientes presupuestos con los votos favorables de Bildu -es el caso de Oliete- y nadie se ha rasgado las vestiduras. UPN y Bildu han votado conjuntamente hasta en 13 ocasiones para dilucidar otros temas.

  A mí lo que me tiene desorientado es que Bildu, la coalición soberanista de izquierdas, legalizada por ley y que al fin ha admitido que el terrorismo no es el camino a seguir, se vea como la peste parlamentaria del siglo XXI. ETA hace más de dos años que no mata, extorsiona, chantajea o propicia la kale borroca. Si tiene a la mayoría de sus miembros con delitos de sangre en la cárcel y también a los colaboradores necesarios, ¿qué más es necesario para que Bildu pase el filtro y pueda sentirse representante de muchos ciudadanos? ¿Qué hacemos entonces con la Falange? ¿Y con los seguidores de Franco que votan al PP? ¿Y con el PSOE o el PCE, que ayudaron lo suyo para convertir nuestra Guerra Civil en cruenta y abominable?

  La hipocresía es una especie de miga que sólo se ve en el ojo ajeno, y aun siendo una viga en el propio, se hace invisible por la situación del momento. ¡Los votos de los ciudadanos! ¡Esos votos!

viernes, 21 de febrero de 2014

Sanidad a la deriva

  <<Se reconoce el derecho a la protección de la salud. 2. Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios. La Ley establece los derechos y deberes de todos al respecto>>. Es lo que dice la Constitución en su Artículo 43, Puntos 1 y 2. Admitiendo una cierta vaguedad en la redacción del mencionado artículo, la Carta Magna (que todos deberíamos de leer de vez en cuando, especialmente los políticos con responsabilidad de gobierno), señala el camino de la compasión y dignidad a seguir por los poderes públicos a través de los profesionales en la materia, pues en su Artículo 1, Punto 1 dice: <<España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho...>>. Viene esto a cuenta a raíz de las últimas informaciones inquietantes que se refieren a dos fallecidos en el hospital Virgen de la Salud de Toledo.

  En diciembre pasado dos personas de 91 y 100 años murieron en las Urgencias del Hospital. Según los facultativos que atendieron a los ancianos, éstos murieron en el pasillo del Servicio de Urgencias. Por el contrario, tanto Coordinador como Gerente del Centro, afirman que el deceso se produjo en la sala de Reanimación de Urgencias. ¿Quién dice la verdad? El Gobierno de la sra. María Dolores de Cospedal se ha puesto al lado de la dirección hospitalaria en lugar de propiciar una investigación a fondo sobre el asunto.

  Según se tiene constancia, los médicos llevaban 3 meses denunciando la saturación en las urgencias y solicitaban más medios a la Consejería de Sanidad sin que su titular, el sr. Echániz, pusiera los medios mínimos indispensables. Ocurrida la desgracia, los facultativos interpusieron denuncia en el Juzgado de Guardia a fin de que se se asumiesen las responsabilidades pertinentes. En una parte de la exposición, los profesionales sanitarios habían advertido al Colegio de Médicos: <<Se ha llegado a un punto insostenible, con incorrecciones e importantísimas demoras en la valoración de pacientes graves y múltiples faltas en la seguridad de las mismas>>. Si es como dicen aquéllos, ¿no se está conculcando una vez más nuestra maltrecha Constitución?

  Es Castilla-La Mancha la segunda comunidad tras Extremadura que más ha recortado en sanidad. Se estima una reducción de 3800 profesionales en la rama desde que la Secretaria General del PP llegara al Gobierno. Por cierto: 500 de esos interinos deben ser readmitidos según fallo judicial de no hace mucho. En el Hospital referido se han eliminado 165 camas, y a pesar de haberse recuperado 10 para las Urgencias, éstas siguen desbordadas, hasta el punto de verse los pasillos hacinados de enfermos atendidos de manera tan peculiar.

  La reflexión que se me ocurre es de lástima y también de horror. De lástima porque hasta no hace mucho, el sistema sanitario español funcionaba casi con la precisión de un reloj, teniéndose por modélico en cualquier país del mundo, y eso a pesar de implementarse a un coste relativamente bajo. De horror porque, ¿quién puede asegurarnos si sufrimos un infarto, un accidente de tráfico, o una indisposición repentina, que nos van a atender como Dios manda, con los remedios, medicinas y en la habitación adecuada? A mí, llegada la hora del trance final, no me gustaría morir en los pasillos a la vista de todos, pienso que para eso no moverse de casa.

  Mientras esto ocurre, de nuevo el dinero se antepone a la seguridad y bienestar del individuo. Es triste que la Presidenta del Gobierno mate al mensajero (los médicos que denuncian) y apoye sin condiciones a la dirección del Hospital sin antes exigir una investigación profunda, sin analizar las consecuencias de sus recortes. Quizá piense en enfriar el asunto hasta que se olvide si con ello evita la pérdida de votos. Y seguramente lo mejor para ella y para la ciudadanía sería todo lo contrario, la verdad por delante hasta esclarecerse los hechos.

  Es patética esa enfermiza manía de sacar a colación la Marca España. Nuestros gobernantes se indignan porque Iberdrola, una de las grandes empresas con pingües beneficios, reniegue de la Patria por haber ganado un 7% menos que el año anterior (tiene previsto plantear un ERE de más de 1000 empleados en los próximos años), pero ni se inmuten cuando ven las procesiones de pacientes en camillas ocupando pasillos en el Hospital de marras y en otros muchos, o las mareas blancas reclamando el mantenimiento de la sanidad pública y de calidad. Y no digamos la tragedia de los inmigrantes ahogados dando la vuelta al mundo; esta última, las anteriores y otras muchas, sí que dañan la entelequia denominada Marca España.

sábado, 15 de febrero de 2014

La vida misma

  Sobre las 4 de la tarde. Un bar cafetería en S'Esplanada de Maó. Hay sol brillante casi primaveral, nada que ver con ciclogénesis explosivas ni malaventuras de ese tenor. Los clientes están sentados en la terraza. Una señora de edad promediada, no menos de 50, y con gafas de miope, lee el periódico aparentemente indignada, pues no deja de negar con la cabeza y el rostro ceñudo. En una esquina hay dos jóvenes mujeres de procedencia sudamericana hablando de sus cosas, sin dejar de atender a sus respectivos móviles. Una mesa adelantada la ocupa un matrimonio veterano. Ella se viste disconforme a su edad con un pantalón pitillo de cuero y una chaquetilla con cuello y puños de lana. También ¿fuma? a ratos un cigarrillo electrónico. Solo, en la rinconera opuesta a las sudamericanas, hay un joven alto y fornido, negro, inquieto a tenor del constante movimiento de sus piernas. Éste sí que no para de fumar. El cuadro de parroquianos lo cierro yo asistido de un descafeinado.

   En un momento dado salió el camarero a la puerta a velar, por si alguien de la clientela requería algún refrigerio, digo yo. Fue aparecer el dueño del local y, de inmediato, la despiadada lectora de al lado dispararse tras la calma chicha: <<Tots els politics són iguals, són una colla de poca vergonyes. Ara Adif i l'accident de Santiago, i demà? A fer punyetes la marca Espanya.>>

  En esas entró un hombre impedido en un carrito eléctrico y el camarero siguió el rastro para atenderle sin decir esta boca es mía. Las jóvenes de pieles cobrizas seguían a lo suyo. La mujer emperifollada dio de sopetón cinco o seis caladas seguidas al artilugio de última generación, propagándose humos abundantes y falaces que no olían, o eso me pareció a mí. El arrinconado fortachón de color parecía asentir a las palabras de la lectora.

  La mujer de gafas plegó a la mitad el diario y lo posó en la mesa. A pesar del renovado sosiego, parecía farfullar la letanía de la incomprensión, sin por otra parte suscitar la atención del resto de concurrentes, o al menos la objeción o conformidad a sus palabras de antes. Aunque todos estábamos en el ajo. La noticia que leía la indignada, hacía referencia al auto del juez Aláez. En él reprocha a los administradores de Adif haber puesto en riesgo la vida de muchísimas personas movidos por fines lucrativos o de ahorro. La entidad modificó en 2010 los controles de alta velocidad sin valorar la idoneidad de esos cambios, haciendo prevalecer los malditos e incipientes recortes. En el verano último se produjo el tremendo accidente del tren de Santiago con el resultado de 80 víctimas.

  Hago mía la pregunta de la señora <<i demà?>>, <<¿y mañana?>> Mañana puede ocurrir lo impredecible. Estamos alcanzando tal grado de impostura y degradación en la política que (no es descabellado tenerlo en cuenta), tras la desafección de los ciudadanos hacia sus representantes, terminen apareciendo partidos o grupos ultras, fuerzas anarquistas y organizaciones sin fin concreto, al estilo de la liderada en Italia por Beppe Grillo. Si los políticos (particularmente del PP y del PSOE, los de vocación gobernante) no rectifican y se preocupan de sus ciudadanos, que son quienes hacen nación a España; si no son capaces de rebatir el discurso promovido desde las entrañas europeas sustentado en la austeridad a ultranza (aunque ellos mismos digan de esa necesidad y al tiempo admitir que dicha política está ralentizando la salida de la crisis); si sus máximos dirigentes (ni Rajoy ni Rubalcaba encarnan el prototipo de líder, si acaso la de buenos gestores) no son los más idóneos para encabezar otra manera de actuar que busque la solución a los problemas de sus conciudadanos (y no a la inversa), buscando apoyos necesarios de los países del Sur, incluida Francia, el batacazo de esas fuerzas mayoritarias hasta anteayer, en venideros comicios puede ser de los que hacen época. Es así que no sería descabellado pensar en un país inestable, al estilo del italiano, pero ellos se lo habrán ganado a pulso.

  Al cabo de unos minutos, el negro impaciente se levantó y dirigiéndose a la lectora le reclamó el periódico. Al tiempo del permiso, el grandote le reconoció su suerte: <<Llegué tarde y por los pelos me libré. Tenía billete en el tren con destino a Santiago>>. La lectora, como todos los de la terraza nos quedamos pasmados, sin decir ni mu. Pero la miope enseguida trajo la muletilla para apoyarse. <<A fer punyetes la marca Espanya.>>

  Como la vida misma.

lunes, 10 de febrero de 2014

¿Se resquebraja España?

  Desde hace ya meses, uno de los temas candentes de la actualidad nacional, es ese órdago de Artur Mas, pretendiendo a toda costa una consulta respecto al soberanismo de los catalanes. Pero antes de plantear la tajante determinación, en los últimos años han ocurrido cosas que ayudaron a esta tesitura sin aparente vuelta atrás. Las crisis trascendentes de cariz político, económico o social, no surgen de manera espontánea (aunque muchas veces nos pueda parecerlo), sino que detrás hay múltiples y variadas circunstancias germinando imperceptiblemente hasta eclosionar en algo tremendo. Para el asunto catalán podríamos retrotraernos más allá de diez años.

  En 1996 el PP gana las elecciones sin mayoría y pacta en el Congreso con las minorías catalana y vasca. El sr. Aznar es nuevo presidente del Gobierno. Para contentar (en particular a CIU), el PP cede el 30% de la recaudación tributaria a Cataluña. Como había hecho antes el sr. González y a fin de conseguir los apoyos necesarios, el sr. Aznar se plega ante las reivindicaciones económicas y hasta admite (esa frase tan célebre y con tanto juego) hablar catalán en la intimidad. En dicha legislatura y con el beneplácito del PNV, el sr. Aznar sondea a la banda terrorista ETA para alcanzar una tregua definitiva, así que acerca más de cien presos, promoviendo beneficios penitenciarios (entre otros al célebre Juana Chaos, que por escribir libros se le redujo condena) y eufemísticamente rebautizó a los terroristas como Batallón de Liberación Vasco. Esa primera legislatura, la del diálogo y consensos, le facilita al PP la mayoría absoluta en el año 2000. Pero hete aquí que, revestido de los votos suficientes, ya no sólo no tiene en consideración ninguna de las aportaciones catalanas y vascas en el Congreso, además (incidiendo en las primeras), muestra una altivez y desprecio por sus antiguos aliados convergentes que rayan el tic autocrático.

  En 2003 se producen las elecciones catalanas y ninguna fuerza obtiene la mayoría suficiente para gobernar en solitario. Es ahí donde se gesta el detestable pacto del Tinell en respuesta a las formas autoritarias del sr. Aznar y su plana mayor. El pacto dejaba fuera del juego democrático al PP, hasta el punto de que las fuerzas firmantes no podrían pactar con aquella ni en Cataluña ni para el Gobierno Central. ERP intentó por todos los medios incluir a CIU en el pacto, pero el PSC se negó en rotundo.

  Una de las prioridades del Pacto fue la redacción de un nuevo Estatuto para Cataluña, el cual fue aprobado en el Parlament y refrendado por los ciudadanos catalanes por amplias mayorías. A partir de ahí el PP (fuera ya del Gobierno Central) acude al Tribunal Constitucional por considerar parte del articulado contrario a nuestra Carta Magna. Tras muchos años, el Tribunal sentencia en contra de catorce artículos y es entonces, ya sin disimulo alguno, cuando estalla la gresca, y más tras comprobarse la similitud de algunos artículos con los de los nuevos estatutos de Valencia y Andalucía que curiosamente no se habían denunciado.

  Resumiendo: ¿Acudió el PP al Constitucional por creer fielmente en tener la razón, o tal vez, y hasta cierto punto, se debió a una pataleta al sentirse ninguneado por el resto de las fuerzas políticas catalanas? Entre tanto queda la percepción de una Cataluña desconfiada hacia el resto de autonomías y su recurso al victimismo para defenderse de una campaña chabacana como la denominada catalanofobia.

  Muchos ciudadanos se preguntan si es posible que España, como la conocemos ahora mismo, terminará disgregándose. Yo no lo creo, y hasta es probable que ni siquiera se realice la consulta; sin embargo, el daño ya está hecho y será muy difícil encauzar el desaguisado, más teniendo en cuenta el arrojo desmedido del sr. President y el modo de actuar del sr. Rajoy, siempre esperando a verlas venir.

  De aquellos polvos estos lodos, ¡y la crisis!

lunes, 3 de febrero de 2014

Recetario Neoliberal

  No conformes aún con los resultados de la enésima reforma laboral, quienes aconsejan más recortes y empujan con fuerza para que la balanza se incline definitivamente hacia el poder económico y financiero, que son por otra parte quienes lo detentan, propugnan con ardor y al fin a cara descubierta -qué tiempos aquellos cuando se creía a pies juntos en la necesidad de los contratos indefinidos y bonificados-, el efecto reparador que tendría otra vuelta de tuerca en torno a los trabajadores asalariados. Veamos.

  La CEOE, que es la gran representante en esencia de las empresas importantes, a través de su presidente, don Joan Rosell, defiende la necesidad de que los empleados fijos renuncien a sus privilegios de muchos años para dárselos a los temporales. El catalán confunde derechos con privilegios, y no es lo mismo. Además defiende la necesidad de rebajar otro poco más los salarios para hacer más competitiva la economía nacional. Es curioso que sea este organismo quien defienda semejantes tesis cuando ni siquiera se sabe con certeza la remuneración de su jefe (bendita transparencia a la cual renunció), mientras el secretario general, don José María Lacasa, tiene un sueldo anual de 250.000€. Llama la atención que su anterior presidente, don Gerardo Díaz Ferrán esté entre rejas, o que su actual vicepresidente y máximo cabecilla de la patronal madrileña, don Arturo Fernández, pagara presuntamente en dinero negro en algunas de sus empresas. Tampoco ha sido un ejemplo la indemnización de 1,9 millones de € en concepto de despido a don Juan Jiménez Aguilar, anterior secretario general. A lo que se ve, los mandamases abogan por profundizar en recortes y precariedad, además de abaratar el despido; pero claro, eso no les ocurre a ellos, pues se blindan los contratos ante hipotéticos despidos. Y eso que la patronal obtiene subvenciones del Estado pagadas por todos los españolitos. Ver para creer.

  El otro gran organismo, el FMI (una de las tres patas que integran la Troika junto al Banco Central y la Comisión Europea, quienes realmente mandan en Europa, también en España), resulta que se descuelga con el mismo o parecido argumentario (aunque diga una cosa y la contraria al admitir que tanto recorte ralentiza la recuperación). Paradójicamente, doña Christine Lagarde, su actual directora gerente, percibe un sueldo de 350.000€ anuales, y no satisfecha con los emolumentos, a pesar de la crisis, en 2011 al tomar posesión se lo subió un 11%, un 1,8% en 2012. Dechado de ejemplaridad. Pero hete aquí que su antecesor (John Lipsky apenas mantuvo dos meses el cargo), don Dominique Strauss-Kahn está en pleno peregrinar judicial por asunto de faldas, y don Rodrigo Rato, predecesor de aquél, ni siquiera acabara su mandato ni predijera la crisis en ciernes.

  A todo esto sí sabemos que la crisis de marras ha acrecentado las diferencias entre ricos y pobres: Las 20 mayores fortunas nacionales poseen la misma riqueza que el 20% de los españoles más pobres (se debe recordar que España ha pasado a ser el segundo país más desigual de Europa y con la percepción de ser también el subcampeón continental en corrupción), y el 1% de la población mundial atesora la misma riqueza que la mitad del planeta, en torno a 3700 millones de personas.

  A esta situación sólo se ha podido llegar a través de la desregularización casi absoluta del poder financiero-económico (dogma o máxima del neoliberalismo gobernante) y al constreñimiento de la ciudadanía a fin de preservar el poderío del capital sobre el capital humano.

  Claro que gran culpa de este escarnio hacia la dignidad humana la tiene la Socialdemocracia, que en su momento se dejó seducir por el brillo áureo, abrazando el libre mercado sin matices, permitiendo que el poder del dinero campara a sus anchas. De ahí su extrema debilidad actual en toda Europa, pues apenas se pueden encontrar diferencias de peso -ojo, en el terreno económico- entre un político de esa tendencia con otro del pensamiento único imperante en la UE. Si no abandona de inmediato los postulados neoliberales y vuelve a los tiempos en que la libertad de mercado estaba regulada y vigilante, la Socialdemocracia será algo finiquitado y, aunque pueda parecer exagerado -en cierto modo lo es, pero no del todo-, este extremo de liberalidad dineraria y mezquindad hacia la ciudadanía, terminará pareciéndose a aquel otro extremo no tan lejano del comunismo: dictadura del proletariado=tiranía del capitalismo.

lunes, 27 de enero de 2014

Intemperie

  Admito que aún ahora, después de varias horas, estoy algo conmocionado, o mejor decir emocionado, tras acabar de leer este libro. La Novela es impagable desde muchos puntos de vista, pero ante todo porque huye de cualquier pauta comercial, incluida la de las artimañas de las que nos servimos quienes nos apañamos para atrapar al lector, las cuales se convierten a veces en la rémora perfecta para que la historia pierda autenticidad. Transita pues por un camino frugal, contenido y, tan áspero como cuanto se describe a lo largo de sus páginas; al fin y a la postre, el otro protagonista omnipresente de la historia es el terreno yermo y sus inmutables senderos.

  La historia que se narra -un puñetazo en nuestras conciencias aburguesadas y acomodaticias- es intemporal, si bien se presiente la primera mitad del pasado siglo, en un espacio rural no muy alejado de la Castilla mesetaria. A través de un paisaje inhóspito donde el sol abrasador agrede a los propios lectores, un niño atormentado peregrina en busca de la ansiada libertad, dispuesto a todo con tal de dejar muy lejos el yugo que le está embruteciendo. Le persiguen algunos vecinos y muy en particular un alguacil desalmado, causante de su huida hacia el aprendizaje acelerado.

  La Novela, rica en vocabulario y minuciosa, sin excederse en las vicisitudes por las que pasa un cabrero taciturno con el que compartirá viaje sin destino a través de la intemperie, se supone que entronca, salvando algunos matices, con el realismo descarnado de autores como Ramón J. Sender o Rafael Sánchez Ferlosio; si bien es con Miguel Delibes con quien sin duda comparte más similitudes, incluida la riqueza en el manejo de los vocablos y la facilidad para ambientar el mundo rural.

  Francamente que merece la pena ser leída. Intemperie, de Jesús Carrasco, pacense de nacimiento y sevillano de adopción, puede parecer al comienzo una ficción anodina e insípida, ayudada en parte por la trama lineal, sin giros efectistas; no obstante, conforme avanza la narración, nos encontramos con personajes tan siniestros como el referido alguacil o el inquietante tullido, además de profundizarse en la dimensión moral del cabrero, el hombre bueno.

  Elegido como libro del año por los libreros madrileños, este se puede leer en un par de sentadas, siendo un auténtico goce. 





lunes, 20 de enero de 2014

Reflexiones en torno al informe PISA

  No hace mucho tiempo salía a la luz el último informe PISA que valora el rendimiento de los alumnos en diferentes naciones. En España, a fin de simplificar la comparativa con otros países, he tenido en cuenta el cuadro de los 34 miembros de la OCDE, utilizando como asignaturas comunes y se supones que más importantes, Matemáticas, Comprensión Lectora y Ciencias. Pues bien, resulta que frente a la media de todas esas naciones que alcanza los 494 puntos en Matemáticas, España está en 484; frente a la media de 496 en Lectura, España alcanza los 488. Analizadas en frío las cifras, lo cierto es que tampoco es como para echarse a llorar, admitiendo que todo es mejorable y esto mucho más, sin duda. Sin embargo, lo que a mí me tiene en fuera de juego, es que a pesar de compartir a día de hoy idénticas leyes educativas, algunas comunidades, siete concretamente: Navarra, Castilla y León, País Vasco, Madrid, La Rioja, Asturias y Aragón, superen en algunos casos el rendimiento de países de la misma UE como Bélgica o la mismísima Alemania, mientras Murcia y Extremadura se sitúan a la cola, por debajo de las medias citadas. ¿Cómo pueden existir diferencias tan acusadas? Digo, cuitado de mí, que acaso las actuales leyes educativas no sean tan malas, al menos para las comunidades victoriosas. ¿Entonces, cual es el problema de fondo? Porque no es de recibo que entre Navarra y Extremadura, la mejor y peor valoradas, haya una diferencia de 56 puntos. Si hay que tomar al pie de la letra las conclusiones del PISA, esas que dicen que <<el 85% del rendimiento desigual en Matemáticas entre las autonomías españolas es atribuible a diferencias socioeconómicas, frente, por ejemplo, al caso de las regiones de Italia, donde es el 47%>>, tal vez mucha culpa la tenga el dinero. Lo que sí llama poderosamente la atención es el liderazgo de Castilla y León en España con 519 puntos en Ciencias.

  Yo no entiendo casi nada de todo esto, pues por otra parte, más general, el informe PISA advierte de que, aunque se ha invertido mucho en educación desde el año 2003, España no ha conseguido la convergencia con otros países. Y yo vuelvo a preguntarme: ¿Qué comunidades han invertido más y menos?, pues a lo mejor está ahí el meollo.

  A lo que sí me atrevo es a dar mi opinión, personal, por descontado, con respecto al enorme fracaso/abandono escolar en nuestra comunidad balear. Baleares vivía fundamentalmente del sector de la construcción y se sustenta hoy sobre el turístico. El primero se ha ido a pique, pero antes de hacerlo absorbió a un montón de jóvenes que prefirieron el dinero contante y sonante a la formación. Y si el abandono escolar ha menguado por la crisis, es natural, no lo hará de manera categórica mientras la primera industria de las Islas, siga demandando capital humano para atender a los innumerables turistas que nos visitan. Me atrevo a una última consideración como respuesta a la explicación liviana y torticera que ha dado el Ejecutivo del señor Bauzá para explicar el fracaso escolar en Baleares. Cataluña y las Islas comparten el catalán o variante como lengua vehicular. Curiosidades aparte, Cataluña está en 501 puntos, un pelín por encima de la media de la OCDE, mientras Baleares sólo alcanza los 477; por tanto, creo no equivocarme, el inconveniente de tener tantas horas lectivas en esa lengua no puede ser el argumento esencial para justificar tamaño fracaso. Quizá haya otras variantes que el Gobierno no quiere admitir.

miércoles, 15 de enero de 2014

Blancanieves

  Hasta ayer no había tenido ocasión de ver la película Blancanieves, galardonada el año pasado con 10 premios Goya, entre ellos el de mejor cinta. Me parece un trabajo encomiable teniendo en cuenta el atolladero por el que transita el cine español. Deslumbrante en lo visual y con una puesta en escena tan atrevida como arriesgada, la película rescata las variantes del cine mudo en blanco y negro, algo que puede chirriar en el convencionalismo actual del cine como industria meramente enfocada al consumo de masas. Pablo Berger nos plantea con clarividencia la metáfora de la vida (éxito, muerte, envidia, arribismo, compasión, etc.) desde algo tan racial e inherente al espíritu español como la tauromaquia. El vasco le ha dado la vuelta completa a la clásica historia de los hermanos Grimm hasta convertirla en una apabullante invención que deja mudo al más locuaz. Mucha de la culpa la tiene un montaje calibrado con la precisión de un relojero, que se sostiene sobre pilar tan firme como la partitura musical o banda sonora, la cual acaba por subrayar y dar el sentido dramático a cada escena de la cinta. Por descontado, el elenco de actores está a la altura de la historia, destacando particularmente la interpretación de sendas ganadoras de la estatuilla: Maribel Verdú y Macarena García.

 Creo, en resumidas cuentas, que se trata de una película muy recomendable para aquellas personas que considerándose cinéfilas, perdón por la presunción, no se conforman con el celuloide como producto de consumo puntual, sino que buscan en la pantalla algo así como una degustación reposada y colindante con lo artístico.

lunes, 13 de enero de 2014

Exposición de modelismo naval

  Desde el pasado día 10 hay en marcha una exposición que nadie de los que vivimos en Ciutadella o el resto de Menorca, debiera perderse con cualquier excusa. Se trata de una colección de 36 maquetas de veleros y buques a escala (entre ellos el Juan Sebastián Elcano, el Américo Vespucio o el Titanic, todos ellos con esloras de un metro o más y compuestas de un mínimo de 3000 piezas), que harán las delicias de los visitantes. La Exposición está abierta en la Sala Municipal de Roser y puede ser visitada a diario. Francamente he de admitir que el último viernes, mientras contemplaba con detenimiento cada una de las piezas de la muestra, iba rescatando el entusiasmo y la ilusión desbordantes de la infancia. Y es que cuando algo relacionado con el arte o la cultura nos conmueve, de inmediato, o yo al menos, vuelvo a congraciarme con el género humano. De verdad, es una oportunidad única de disfrutar con este alarde de virguerías y detallismo por parte de su autor, Don Julio Castelo Matrán, Presidente de Honor de Mapfre y máximo dirigente de la Aseguradora hasta el inicio del presente siglo, además de ser quien da nombre al Museo de Modelismo Naval de la propia Sociedad, siendo la actual muestra itinerante, una parte del mencionado Museo.

  El más sincero de los parabienes para mi tocayo.

viernes, 10 de enero de 2014

MODELO PRODUCTIVO EQUIVOCADO=PAIS FALLIDO

  De un tiempo a esta parte, miembros del Gobierno y del Partido que lo sustenta, aseveran a la mínima oportunidad que se les brinda, la tendencia positiva de la economía española, algo que se va a intensificar en el presente año hasta el punto de vaticinarnos creación de empleo por vez primera desde el comienzo de la crisis. Ciertamente no les falta razón a la hora de predecir la recuperación de la Macroeconomía (bajada de la prima de riesgo, subida de la bolsa, amplios beneficios de las grandes empresas, en particular las del Ibex-35, exportaciones razonables, etc.); sin embargo, soy de la misma opinión que la mayoría de ciudadanos de a pie, y es que en contraposición a aquélla, la Microeconomía, la de cada uno de los españolitos, seguirá en situación apurada. Creo que el Gobierno y los que puedan venir en el futuro, debieran de sincerarse y admitir de una puñetera vez que esta nación no tiene futuro, al menos en el medio plazo. A la gente, que es perspicaz -aunque muchos de nuestros gobernantes no lo crean así-, no se le puede escamotear la verdad. Tenemos que admitir que España tiene un gravísimo problema desde tiempo inmemorial, y no es otro que un fracasado MODELO PRODUCTIVO. Mientras el gobierno de turno no admita esta cruda realidad, el País estará abocado al sufrimiento, el cual se acrecentará con la irrupción de nuevas crisis económicas. El Ejecutivo podrá llevar a término cuantas reformas considere oportunas, y algunas de ellas hasta mitigarán la enfermedad crónica del paciente, lo admito, pero jamás podrán curarlo. Si el actual gobierno y venideros se empeñan en no diagnosticar el mal de raiz, desde luego no habrá nada que hacer. El MODELO PRODUCTIVO español se sustenta fundamentalmente en la temporalidad de algunos sectores: Construcción, Turismo, Agricultura (se ha puesto de manifiesto el mes pasado con la bajada de paro en Andalucía por la recogida de la aceituna), y en el sector servicios-comercio, enfocado ante todo al consumo interno que ahora mismo, a pesar de una tímida recuperación, está bajo mínimos por motivos obvios. Por el contrario, un sector tan importante como lo fue en otro tiempo el de la Industria, ahora representa apenas el 6 ó 7% del PIB, muy lejos de la media europea. Si a esto se añade la escasísima inversión en I+D+i,  además de los recortes brutales en educación, está claro que a esta nación llamada España sólo le quedará el recurso de la resignación. Para hacer un país fuerte (aunque llevará mucho dinero, años y sufrimiento) únicamente le queda la opción de cambiar radicalmente el MODELO PRODUCTIVO. Será tarea titánica, no hay duda, pero merecerá la pena. De otro modo, de seguir con el remiendo de estas políticas impuestas desde Bruselas para disimular las carencias patrias, no habrá nada que hacer.

  El Ejecutivo dice que se va a crear empleo. Crear empleo no es reducir el paro, sino que aumenta la afiliación a la Seguridad Social. Antes de la crisis había 20 millones de afiliados, en su mayoría a tiempo completo y muchos de ellos indefinidos. Esos afiliados eran suficientes para mantener el superávit del Organismo y también para cubrir a través del IRPF e IVA las necesidades tributarias del Estado, si bien sustentadas en una economía nociva e insostenible como la del ladrillo. Si no se llegan a alcanzar de nuevo esas cifras (ahora en torno a los 16.400.000 afiliados), la Seguridad Social será inviable en el medio plazo (se hagan las reformas que se hagan) y tampoco llegarán a cubrirse las necesidades tributarias del Estado, de manera que, a pesar de todos los esfuerzos, el déficit seguirá creciendo.

  La Controvertida Reforma Laboral lleva año y medio en vigor. Pues bien, cuando el PP llegó al Gobierno había un millón más de cotizantes a la Seguridad Social. Cuando menos parece que en el corto plazo no ha surtido los efectos deseados. Yo me atrevería a decir que, muy al contrario, ha golpeado con furor a la clase trabajadora (bajada de salarios, temporalidad extrema, infinidad de contratos a tiempo parcial, movilidad funcional, etc.), el caldo de cultivo perfecto para la destrucción del individuo y de la familia. Algunos de los representantes de la Patronal abogan por trabajadores dispuestos a todo esto, y yo les digo que si prolifera este nuevo modelo neoliberal, no deberán de extrañarse, tampoco el Gobierno, de que los ciudadanos no inviertan en inmuebles, no se casen, no tengan hijos, emigren como en tiempos pretéritos, etc. ante la incertidumbre de la vida profesional, hoy aquí y mañana Dios sabe; no les quedará otra que la de vivir el día a día. Así que no nos sorprendamos porque España empiece ya a perder población y que también impere el decrecimiento vegetativo (más defunciones que nacimientos). Esa va a ser la tendencia para los próximos años según los entendidos, si alguien no lo remedia.

  A día de hoy hay cerca de seis millones de parados, un 28% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social, la diferencia entre salarios más altos y más bajos ha aumentado varias veces desde el estallido de la crisis, siendo uno de los mayores en la UE; algunos de los servicios que tenemos, como electricidad o teléfono, son de los más caros de Europa. Y mientras todo esto ocurre, contamos con uno de los salarios mínimos más bajos del Continente. Además se pretende penalizar a toda costa el consumo farmacéutico de los enfermos y se va irremisiblemente hacia una sanidad privada o algo muy parecido. Por si no fueran suficientes penurias, se avecina una subida generalizada del IVA de productos que ahora están al 10% hasta alcanzar el 21%, como los propios medicamentos.

  Reitero: Si no se acomete un cambio radical en el MODELO PRODUCTIVO no hay remedio. Y cuando "las cosas vayan mejor", así y todo seguirá habiendo dos o tres millones de desocupados (paro estructural) que jamás serán absorbidos por el mercado laboral. Vamos, que parafraseando la célebre película americana, este ya no será país para viejos. 

sábado, 4 de enero de 2014

Se acaba la Navidad

  Como cada año nos hemos propuesto celebrar con alegría desmedida, o sin el alborozo debido, estos días de familiaridad acentuada y deseos de parabienes. Muchos han tratado de mostrarse receptivos y simpáticos, mientras otros muchos han renegado o reniegan de estas fechas por considerarlas un tanto artificiosas y hasta molestas por su dilación. En medio de extremos tan opuestos se quedan quienes consideran estos días entrañables, pero al tiempo, excesivos, teniendo en cuenta las circunstancias hostiles del tiempo presente. En líneas generales, casi todos nos hemos juramentado para hacer propósito de enmienda en este 2014: comer más saludablemente, dejar el tabaco, ser más amables con los amigos y/o conocidos, o los que como yo (aprovechando estos meses de asueto invernal), también se dedican a devanarse el cerebro hasta dar con una historia para escribir. Yo me he propuesto redactar dos o tres páginas cada día, a fin de ir dando forma a una novela farragosa con más incertidumbres que certezas, y con menos pruebas concluyentes que días quedan para rematar el mes. Y es que la historia que me atosiga y conmueve es veraz, circunscrita a un tiempo histórico tan espeluznante y absurdo como el de la guerra del 36. Pero, a pesar de todas las indagciones que he hecho, la insensatez, lo esperpéntico, han presidido todo el acontecer de los hechos que desembocaron en un Consejo de Guerra y ulterior fusilamiento del protagonista. Así que, como la historia habrá que madurarla con paciencia y buen humor, además de mucha dosis de inventiva, mientras, he ocupado la materia gris en un relato que puede encajar más o menos en esta ya cercana celebración de Reyes. No obstante, para quienes os consideráis perezosos al prolongarse la narración más allá del par de páginas, he escrito otro más breve y tal vez sugeridor, si bien el contexto y escenario pueden parecer paradójicos.

  Feliz Navidad.