viernes, 9 de enero de 2026

Heridas que no cicatrizan

 
A estas alturas de la trayectoria literaria de Ana María Campelo, ya no cabe duda de su buen hacer y dominio casi absoluto de cuantos enredos y suspenses se trae entre manos. Esta es su ¡cuarta novela en apenas cuatro años! Y si todos nos preguntábamos al publicar la primera, Pupilas de escarcha -magnífica ópera prima de nuestra paisana-, si era casualidad o no el resultado final, y si iba a tener continuidad o no, con esta Heridas que no cicatrizan da respuesta nítida a lo que todos intuíamos: su talento innato para inventar constantes historias que atrapan al lector de principio a fin.

  Si en sus obras precedentes Campelo no disimula su preferencia por el Domestic Noir, en este cuarto thriller se aleja un tanto del subgénero. Hay historias de, mayormente mujeres, que en algún momento sufrieron "heridas profundas" sin acabarse de cerrar. Por casualidades de la vida, esas historias desventuradas terminan cruzándose. Ellas buscan una reparación que por métodos legales no encuentran, por tanto eligen el camino de la transgresión, el cual les permite vengarse de sus agresores. Aunque a veces si pueden cicatrizar las heridas interminables que dan sentido a un final insospechado.

  Creo que por detrás de esta obra de relatos entrelazados, hay una importante planificación -como en sus anteriores trabajos, si bien en esta se aprecia más, o esa es mi percepción-, lo que le da a la obra una credibilidad, solidez y unidad incuestionables. También, me parece a mí, un recurso acertado dar inicio a cada capítulo con la entradilla relativa a una película, serie o documental, a fin de introducir al lector en lo que va a contar a renglón seguido.


  ¿Por qué hay que leer estas heridas que no cicatrizan? Por una sencilla razón, o dos, o tres: la novela es muy buena, y va a atrapar al lector de principio a fin. Además, da gusto leerla al manejar un lenguaje evocador, siempre rematado con las palabras precisas. Y también porque Ana María Campelo es a día de hoy una de las mejores escritoras de novela negra, y sin duda la primera en el manejo del suspense de nuestra comarca. Por esta y otras muchas razones no hay que pasar de largo de Heridas que no cicatrizan.      



                                                                           

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