¡Feliz Navidad!
De nuevo un año más huye presuroso a engrosar los anales de la historia. Como otros en nuestras vidas ha pasado sin apenas darnos cuenta, sin que una vez más se hayan cumplido en gran medida las expectativas depositadas cuando comíamos las uvas el último día del año anterior. A casi todos nos quedará un sabor agridulce por algo sin concretar, o por la enfermedad cruel, y un vacío extraño, incomprensible también, por la partida de alguien al que queríamos de verdad -en mi caso es así por el fallecimiento hace pocas horas de Hernán Alonso, a quien dedico este cuento de Navidad-. A todos os deseo de corazón lo mejor durante estas fiestas tan entrañables, y por descontado, que se cumplan en mayor grado las expectativas depositadas para el 2026.
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