miércoles, 30 de octubre de 2013
martes, 29 de octubre de 2013
A vueltas con la LOMCE
En esta España nuestra que anda revuelta y enredada en medio de una crisis sin precedentes, parece que la LOMCE ha concitado entre sus habitantes la casi unánime animadversión de su articulado y del ideólogo, el ministro Wert. No es algo nuevo que la implantación de una ley tenga incondicionales y detractores, pero lo que llama poderosamente la atención de esta reforma educativa es que, incluso los colectivos que por afinidad ideológica debieran apoyar sin ambages el proyecto del Ministro, no sólo no lo hagan, sino que sin disimulos, a veces, se posicionen junto a esos otros que en buena lógica se sienten más confortados en la ley vigente, por el momento.
Creo que la inmensa mayoría de españoles estamos de acuerdo en la necesidad de mejorar el sistema educativo a tenor de los constantes varapalos de los informes Pisa o de las estadísticas claramente desfavorables de la OCDE con respecto a países de nuestro entorno. Si bien deberíamos de echar una mirada atrás y ver de dónde venimos, pues apenas cincuenta años atrás, en 1964, los jóvenes que accedían a secundaría suponían el 45% y ahora el 81%; y a estudios superiores el 13%, siendo ahora el 37%. Por descontado, el gasto en educación era infinitamente menor que el actual, y no todos los jóvenes podían acceder libremente a los estudios, resultando de ahí un índice muy elevado de analfabetismo entre la población más desfavorecida.
¿Y en qué condiciones se debe reformar el sistema educativo? E ahí el quid de la cuestión. Yo, lo admito, no soy versado en materia, pero como cualquier hijo de vecino tengo una opinión formada que me voy a reservar para no ser tildado de adoctrinador. No obstante, sí me atrevería a decirle al Ministro que escuchase a los entendidos y se parara a reflexionar antes de dar por válida su Ley. Y a los que han firmado -casi todo el resto de partidos en la oposición- un pacto para derogar la LOMCE en cuanto el PP salga del gobierno, que dejen de meter sus narices de políticos apoltronados en sus despachos y que dejen a las autoridades educativas, pedagogos, filósofos y humanistas de reconocido prestigio, que sean quienes consensuen una nueva ley para presentar al gobierno de turno, siendo éste y la mayoría de la cámara quienes refrenden una ley que al menos pueda mantenerse veinte años sin ser modificada, y por supuesto, que no vulnere nuestra maltrecha Constitución.
Para acabar, me asombra que alguien como el señor Wert, con el prestigio del cual viene precedido y con un currículo espléndido en el terreno de la sociología política y de comunicación, sea incapaz de analizar su rechazo generalizado y su valoración como peor ministro del actual gobierno, lo cual me lleva a pensar que, o bien es un ortodoxo sectario escasamente capaz de flexibilizar su pensamiento, o bien sus estudios y amplia experiencia en la rama, no le han servido para conocer en profundidad al ciudadano medio español.
jueves, 12 de septiembre de 2013
TRAS LOS VISILLOS
Novela escrita en 2001, publicada en 2002 y reeditada ahora en formato digital.
¿Quién no ha ejercido de mirón en alguna etapa de su vida o a lo largo de toda ella? Nuestra condición humana nos incita a espiar al vecino o al más ajeno de los seres, como un forastero al que jamás hubiéramos visto. Desde la más remota antigüedad , los hombres, mujeres y niños, hemos sentido la necesidad de descubrir, de desvelar el misterio que se encierra en cada uno de nosotros. Una fuerza superior al raciocinio nos impulsa a abrazar la curiosidad oculta, el morbo de lo inesperado; en resumidas cuentas, a esclarecer el misterio más deseado.
Bien es cierto que no existe un único camino hacia la curiosidad malsana, y por tanto la actividad indagatoria puede estar perfectamente organizada a través de un estado, ejército, empresa, grupo policial, medio de prensa; como también puede ser una mera iniciativa individual clandestina, de la cual no va a dar cuenta a nadie, como no sea a él mismo. El tipo de espionaje variará en función de las características e intereses de la colectividad o individuo empeñado en la materia. Así el espionaje puede ser de variados tipos, y uno de ellos bien pudiera ser el del estímulo sensual. ¿Quién no ha mirado sin prevención y hasta con descaro a una/un semejante por parecerle placentero/a la vista?
En el terreno del voyeurismo con fines meramente estimulantes, se sitúa esta novela corta de final impredecible, donde la trama evoluciona a lo largo de unas pocas horas vividas con intensidad por Mencía Adiosgracia, pero donde se traen a colación todos sus años de vida que han girado alrededor del espionaje libidinoso, emboscados sus ojos tras unos visillos eternos.
A través de sus páginas y por encima del desenlace, he tratado de profundizar en la compleja personalidad de la anciana, una mujer que ha tratado de sobrevivir de la mejor manera posible al duro golpe de una infidelidad cuando estaba a punto de contraer matrimonio.
martes, 10 de septiembre de 2013
sábado, 13 de julio de 2013
En próximas fechas Tras los visillos, obra ganadora en 2002 del Premio Hontanar de Narrativa Breve, verá la luz en formato digital en la editorial Ebooks Bierzo.
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