miércoles, 21 de octubre de 2026

El joven que soñaba con ser el Cid Campeador

Inicio del capítulo XXV


 El de ayer ha sido un domingo para olvidar. Un domingo como los últimos, anodino, pesado, porque el tiempo se enreda y no avanza. Un domingo de esos festivos que por la tarde dejan de serlo por culpa de sus horas insignificantes. Pero no, no es del todo cierto que el domingo, invernal y plomizo, aunque sin frío, sin lluvia también, fuera un domingo más. El domingo fue en realidad un festivo de incertidumbres e inquietud; un domingo para tirarse de los pelos a fin de enfrentarse a la ansiedad, o a la angustia, que ninguna de las dos opciones está clara. Porque después de la reunión con Goyo, en la bandeja de entrada de su ordenador, Lorena le anunciaba la demora de vuelta a Madrid a indicaciones del equipo médico, al menos unas semanas más para vigilar de cerca el postoperatorio. De todos modos, por primera vez, en el horizonte espera una entrevista con quien más posibilidades tiene de convertirse en el próximo presidente de Gobierno; y aún más importante, con el supuesto hijo de Gregorio Barral. Si el encuentro da sus frutos, no solo hará realidad el último deseo del moribundo, habrá obtenido una suculenta cantidad de dinero.