En muchas ocasiones no valoramos aquellas melodías que consideramos sencillas, cómodas para cantar sin riesgo, como la que nos ocupa, compuesta e interpretada por Paul McCartney en Do mayor. Y sin embargo, olvidamos lo fundamental: que la melodía transmita, que emocione, llegando en muchas ocasiones a convertirse en un himno, en algo intemporal y clásico. Esto es lo que sucede con
Let it be.
Por aquel entonces el cuarteto de Liverpool está en los últimos momentos de su existencia. Las disputas son constantes, se critican unos a otros, y ya no existe la comunión del principio, cuando cualquier canción se acogía por todos como una nueva criatura a la que alimentar y hacer crecer. En los dos últimos álbumes -Abbey road y el homónimo de este tema-, si no antes, se constata la distancia insalvable entre ellos, también en los nuevos temas, de ahí que cada uno componga por su cuenta, sin admitir sugerencias ni nada que se le parezca. Y a pesar de las dificultades, de los desencuentros continuos, siguen grabando canciones magníficas, abundando más en su último trabajo, el de Abbey Road -aunque este salga publicado antes-, que en Let it be.
En el otoño de 1968, Paul McCartney no era ajeno a cuanto estaba ocurriendo en el seno de la banda. Las desavenencias le afectaban, y él tampoco pasaba por un buen momento en lo personal. Los problemas internos en el grupo se habían intensificado tras la grabación del White album. Ello conllevaba trasnochar, acompañado por el consumo de estupefacientes y alcohol. Así que se quedaba mucho tiempo despierto. En uno de sus sueños, o tal vez duermevela, le vino la imagen de su madre. Mary Mohin McCartney había fallecido como consecuencia del cáncer cuando su hijo tenía catorce años. Paul recuerda que su madre le decía: "todo está bien, déjalo estar". En ese encuentro emocional y reconfortante empezó a germinar la idea de la cancíón. En cuanto despertó se puso a tocar el piano, y así nació el tema que hoy conocemos, que posteriormente sería "superproducido" por Phil Spector a partir de su célebre muro de sonido, con sus bandas sonoras en capas y ubicación espacial.
Como ocurre con otros temas memorables, Let it be ocupa un lugar preeminente en las distintas publicaciones especializadas sobre música. Así, la revista Rolling Stone, la sitúa en el puesto 20 entre las mejores 500 canciones de la historia. Por su parte, la revista Q Music la clasifica en el 179 entre las 1000 mejores. En la VH1 alcanza la posición 32 entre las 100 mejores, y por su parte Mojo le da el 60 entre las 100 más grandes.
Lo dicho, una canción perfecta y a lo grande para despedirse de todos sus seguidores: "mejor dejarlo así".